domingo, 15 de abril de 2007

Porque la vida es ahora



  • Hotel de mediana decencia (dos personas): Bs. 120000.
  • Entremeses, golosinas, bebidas dignas (como para dos personas): Bs. 100000.
  • Compañía como de sexy caracas punto com: Bs. 200000.
  • Otras necedades: Bs. 50000.

***
Estarte unos minutos con la ignota madre de tus hijos: No tiene precio.

***
Hay cosas en la vida que el dinero no puede comprar. Para todo lo demás, existe VISA.

viernes, 9 de marzo de 2007

Fiesta

(edit.)

¡Llamen a sus familiares y amigos!

¡Tráigan la cámara!

-¡¿Cuál cámara?!¿¡Epa, cuál cámara!?¡Mira...!

¡Estimúlense previamente con un licorejo claro!
¡Féminas!
¡A quitarse esas sandalias de tacón puntiagudo que las están matando desde antes de coger el bus esta mañana!

¡Féminos (*), a relajar los músculos!...
¡A bailar!¡Hoy hay que bailar!...


-¿A quién le toca cantar? ¡Karaoke!
-¡Leslie no ha cantado!
-¡Sí, yo canté un vallenato!
-¡Eso no fue hoy! ¡No sabe qué día es hoy! ¡Está borracha, está borracha!
-¡Viene Freddy! ¡Freddy va a cantar!
-¡Listo hermanos, ahí voy, voy ahí! ¡Póngamen una...!
-Póngamen...jajajaja...¡Dijo póngamen! ¡Ya no puede hablar bien!...
-Pónganme algo fácil... ahí voy sus mercedes, ábranse, micrófono, ahí voy...


Y me puse, feliz, a cantar en sueños 'Volare', por correo que me enviaron el otro día.

¡Y las risas me despertaron!

(*) ¿Fémino?

lunes, 19 de febrero de 2007

Perros


1.

Mi padre la llevó una mañana del fin de semana. Era negra con un brote de pelos blancos en el pecho, ágil, delicada, y de patas finas. Tal era nuestra primer perra. Yo alcanzaría, apenas, los cinco años.

-¡Una perra purasangre!

Para aquella época, mi hermana se negaba a gatear y suplía esa costumbre humana arrastrándose, balbuceando siempre. Mis hermanos gemelos, flaquitos, se escondían, cada quién, tras una pierna de mi padre, cuando veían a la perrita tras ellos, juguetona, moviendo su cola, enérgica y con su roja lengua afuera.

Yo, en calidad de hermano mayor, debí no temerle a la animal, y, a duras penas, lo hice.

Llegó el momento de colocarle un nombre a la perrita. No se podía seguir llamándole 'la perra'. Todos propusimos nombres, nombres exóticos, comunes y raros, según el caso.

Mi madre no había participado en nada. Permanecía callada. Molesta con mi padre por un cuento extramarital que yo supe años después.

Al cabo, decidida, postuló un nombre para la perrita que a la larga fue el que se impuso:

-Se llamará Judith, dijo, seguro que a su papá le gustará ese nombre.



2.

Hubo otros perros en medio. El esposo de Judith, era un perro castaño, fuerte y decidido.
Azrael, se llamaba. De esta unión hubo un descendiente, negrito, que, presumimos, fue devorado por su padre, porque, al regresar de un tiempo de ausencia, había desaparecido.


3.

Tuvimos un cobarde pastor alemán, también. Canis familiaris ignavus. No podía ver humano alguno porque, feliz, juguetón, enérgico, se iba tras él a insinuarle querer jugar.

No le agradaba a mi padre que hiciera eso con extraños.

-Tiene que atacarlos, aseguraba, no jugar con ellos.

Talvez para acabar con este comportamiento, o talvez para enfurecerlo, se decidió amarrarlo a un arbol en el patio de atrás.

La falta de ganas, hizo que no nos preocupáramos en comprar una correa de acabado profesional. Al perro lo atamos con lo que pudimos improvisar: unos jirones que abundaban en la casa.

Cuando el perro veía algo que le llamaba la atención, se disparaba tras ese algo, y las ataduras a su cuello lo limitaban, y, de su carrera alegre, supongo, solo quedaba un dolor de cuello.

Al paso de las semanas, sus ímpetus eran menos. Apenas y se avalanzaba sobre la comida que le llevábamos.

Un día mi madre lo acariciaba y un gusano cayó sobre su falda. Gritó. Al revisar bien de dónde había salido, notó que del cuello ensangrentado del perro, florecía una colonia numerosa de gusanos. De inmediato desató al animal. Nos dio aviso.

Al segundo día del incidente, murió; y yo no participé en el entierro.


4.

El perro se llamaba Duque. Fue el nombre elegido por el menor de mis hermanos. Tuvo ese derecho, pues el perrito era para él. Era blanco todo, soltero. De una raza extraña. Un experimento de la genética canina popular. Un híbrido entre un callejero de la calle diecinueve y uno de la calle veinte, de Mérida.

Cuando llegó el momento de la mudanza, nuestros padres salieron con el perro. Mi hermano no se debía enterar que lo iban a abandonar a su suerte por las calles de Dios. Hubo otra versión oficial, más elaborada, para él. Pero en vano. Cuando nuestros padres llegaron de abandonar a Duque, mi hermano menor

-¿Ya llegaron de botar a mi perro?, preguntó sin titubeos.

sábado, 27 de enero de 2007

Él sacó la bañera...




Él sacó la bañera, quitó un palo macizo que estorbaba, y la centró en la sala, que era una falsa prolongación de la única habitación existente. Sintieron así que las paredes del baño no los sofocarían ni les daría la triste sensación del encierro; luego ella se despojó de sus ropas, sin el religioso pudor que tienen las señoras mayores, y se metió en la bañera esperando, quizás en vano, que esto la relajara.

Su acompañante, un sujeto alto no mayor de treinta años, cuya apariencia contrastaba con la de ella, estaba vestido de negro y vigilaba a la cabecera de la bañera, cruzando solo las palabras necesarias, y evitando mirar las largas cicatrices que escondía esta mujer, que adornaba, con cierto orgullo, su cuerpo esquelético.

-Estoy de acuerdo. No ha sido suerte, respondía él alguna aseveración, casi sin haberla escuchado y sin ganas de entenderla.

Él estaba pensando en cómo una mujer podía vivir tranquila, oculta en moteles eventuales, después de haber hecho tanto daño, después de haber visto tanta sangre de tanta gente. Inconcebible.

-Alguien le paga. Alguien le da dinero, se decía a sí mismo, mintiéndose, tratando de justificarse las noches de persecución, los nombres falsos, el incestuoso amor, la pobreza moral…

De pronto, de golpe, irrumpieron hasta cuatro hombres en la habitación, elevando voces e insultos, porque al fin los habían encontrado.

Ella se irguió de la bañera, cruzó un brazo sobre su pecho y otro sobre su sexo, en una repentina manifestación de vergüenza, e intentó ocultarse tras su oscuro acompañante, éste dió dos abismales pasos hacia atrás, marcando el inicio del abandono. Ella se deslizó nuevamente dentro de la bañera esperando la muerte inminente en manos de sus invasores.

Él miró el palo que hacía rato había movido, y sin terminar de mirarlo, lo cogió. Sus amenazantes verdugos quedaron, pese a su superioridad numérica, detenidos un instante: un instante suficiente.

-…¡Me ha hecho más daño a mí que a todos Uds!, dijo, mientras impactaba en la espalda de la mujer un golpe fulminante, y tras este, otro, y otro…al tiempo se le escapaban unas lágrimas, quizá por estar cometiendo su primer asesinato, quizá por saber que no podía huir de su cercana muerte, o quizá por experimentar ese alivio necesario...

miércoles, 17 de enero de 2007

Y LE DIJE HOLA...

¡Hola tíos!

Bueno, ¿qué les puedo decir?, sigo con una crisis de felicidad incontenible... solo que no la comparto con nadie y parece que me la quedara yo solo.

El Sr. Marcos Nosequé Quintero, un primo, vino a visitar a sus tías, que también son mis tías, acá, a la ciudad capital. Tuvimos la oportunidad de salir por un transcurso no mayor a las dos horas porque, decidí abandonarlo en el centro comercial. ¿Las razones? Bah, estaba mejor sin mí. Pero en el transcurso de ida al famoso establecimiento, en el metro, entró una de las mujeres de mi vida. ¿Su nombre? No tengo idea. Tenía una dulce semejanza con Franca Potente en su mejor expresión alemana. Tenía la cabellera corta, rojomoradiza (¿qué tal?), de piel imperceptiblemente morena (o más bien blanca, pero levemente quemada por el sol...¡¿a quién engaño?!¡blanca, blanca!), con una franela negra con un dibujo perfectamente definido, un pantalón con abundantes bolsillos ni corto ni largo que le llegaba a un punto entre los pies y las rodillas (he oído que les llaman 'pescador'), ¿su estatura? unos cinco centímetros más chica que yo, y no tenía maquillaje facial... no sé por qué motivos no me fijé en sus uñas, pero bueno...

Yo me senté junto a una ventana y, en alguna estación, ella sentose junto a mí. Era mi gran oportunidad para decir lo que nunca le he dicho a una fémina en Caracas. Tragué, cerré los puños por si tenía a algún rufián de acompañante (de esos malandrines que les gustan a las mujeres contemporáneas), y, temeroso...

-¡Holap!, dije.

Me había atrevido. Prueba superada. ¡Le dije hola, le dije hola, le dije hola! No me lo podía creer...jajajaja... ¿Y?, se dirán Uds... bueno... eso es toda una hazaña para mí. En Mérida lo hago con suma regularidad, pero no aquí. Me han advertido que no lo haga. Me gusta ver qué gesto ponen las mujeres cuando un extraño les saluda. Unas, ni miran a ver (¿este gallo qué se creerá?, pensarán), otras, contestan (sin mirar, tampoco: 'contestémosle, es bueno para su salud mental', creerán), las más, solo voltean a ver quién soy y no dicen nada, y las menos me miran (¡sin desprecio!) y dicen 'hola' sin saber quién diantres soy, pero en son de paz.

-Hola, contestó.

¡Contestó! ¡Me dijo hola, me dijo hola, me dijo hola!... jajajaja... ¿en qué forma me lo dijo? Sin mirarme. Pero fue suficiente. Ya de aquí hacia adelante, a decirle 'hola' a cuanta fémina se me atraviese...¡como en Mérida!

martes, 2 de enero de 2007

Un reclamijirijillo


Hace veinte años mi madre me dijo que este año -1987- comenzaba a estudiar. Lo recuerdo perfectamente. Yo estaba en el patio de nuestro (ex)hogar en Margarita, jugando.

También hace veinte años mi madre me dijo que iba yo a tener una hermanita (soberbio demonio que resultó ser esta hermanita mía).

También en aquella época despreciaba mucho el treintaiuno de diciembre. Lo despreciaba porque no me dejaban dormir. A las nueve pe eme ya tenía sueño.

Veinte largos años después -2007-, me irrita que nadie me haya escrito ni un miserable correo de -ni esos que se reenvían- para decir que 'me' desean un venturoso y próspero año nuevo. No. Nada. Ni uno. Vaya. -Es solo un reclamo que tenía que hacer en algún lado. Nada personal.-

Gusto suponer que todos la pasasteis muy bien el trentaiuno. Gusto suponer que os embelesasteis, como yo, mirando el cielo en Mérida (o donde sea que estéis...)

Yo deseo que para este dos mil siete haya mucha felicidad, es lo más que pido, felicidad. Con la felicidad y los no enojos se consigue mucho.
Pasadla bien y salud...

miércoles, 20 de diciembre de 2006

Comentarios sobre la pasantía.-


A casi una semana de haber terminado oficialmente las pasantías, hay varias cosas que señalar:



  • Fui a Mérida varias veces. Pensé que iba a estar atado aquí.

  • Me perdí infinidad de veces en el metro. Propatria y Palo Verde, ¡pardiez!, por qué no le pusieron Derecha e Izquierda, o, como dicen acá, Este y Oeste. Inconcebible.

  • ¿La gente en la dependencia? Todo genial. Solo un personaje -no digamos sexos- que me cae medio mal porque le caigo medio mal. Pero bah...

  • Si todo sigue como va, me quedaré trabajando acá.

  • Todo se mueve a la incalculable velocidad de la lentitud.

  • Mi móvil murió en Caracas... Su epitafio dirá: 'Mentira, no estuvo contigo siempre'.

  • Vi, en una de esas veces que estuve en Mérida, la Pelota de Letras. Sin dudas, junto con un vídeo que vi de Er Conde hace años, el mejor vídeo cómico que he visto. López tenía que ser. Solo me entristece que este tipo crea que la Cienciología es una religión.
  • ¿Mujeres? Bah, igual que en Mérida, o pregúntenle a alguien que esté más atento a esas cosas.

Siguiente pregunta.

viernes, 8 de diciembre de 2006

Una foto...

Genial... han estado tomando fotos por ahí... y, por fortuna, me han tomado una a mí y a un trío de personas más.

De izquierda a derecha son: Jazmín, Yo, Reina, Elssi. Todos son unas pestes... en especial Yo...

Luego luego me pondré a publicar más de estas... ¿qué tal?...

viernes, 1 de diciembre de 2006

Primero de diciembre...

Bueno... no sé ni qué decir... primera entrada un tal 'blog'... maravilloso. ¿Qué les puedo contar?...

Que me ha llegado un mensaje diciendo que como es el primer mes del mejor año del mundo, se apresuran a desearme feliz navidad... me dan ganas de responder que si no saben que navidad es solo el 25 (y si acaso una fracción del 24). Pero bueno...

Por otro lado, les deseo a todos aquellos que me conozcan (en principio) y aquellos que no, felices días estos... bah, y ¿por qué el egoísmo? también felices días todos los demás...

Por cierto ¿saben de quién es el 0414 9740571?...