viernes, 24 de octubre de 2014
viernes, 17 de octubre de 2014
Todos los vaticinios...
viernes, 14 de marzo de 2014
compras...
se pregunta mirando al pasar el anaquel
si habrá cereal suficiente para toda la semana
no es una estimación que deba ejecutarse en movimiento
-nota-
y detiene el cochecito al margen del pasillo
hace un cálculo inicial que cubre las costumbres alimenticias habituales
pero sabe que debe corregirlo
nunca ha sido precisa
-y ahora menos
en ocasiones añade a las compras productos que no come
bebidas que no bebe
comidas que su cuerpo ni siquiera puede procesar
impulsada por el estímulo de compartir, feliz,
las horas de la alimentación
porque la alegría de comer junto al ser amado
es la alegría y la promesa misma de la vida
pero atrás han quedado los días de compartir
y en su casa
-hace mucho más tiempo del que quiere admitir-
se utiliza un solo plato
viernes, 20 de abril de 2012
Yo lo llevo...
miércoles, 19 de octubre de 2011
antes de la llegada de los animales terrestres...
jueves, 17 de marzo de 2011
natural
naturales nosotros
confiar
natural la entrega y el agradecimiento
y la mano que se apoya sólidamente en la otra
lunes, 8 de noviembre de 2010
Duración del socialismo y comunismo (incluyendo el del siglo XXI)


Para mí la democracia es un abuso de la estadística. Y además no creo que tenga ningún valor. ¿Usted cree que para resolver un problema matemático o estético hay que consultar a la mayoría de la gente? Yo diría que no; entonces ¿por qué suponer que la mayoría de la gente entiende de política?
viernes, 9 de julio de 2010
El hombre viejo está en medio de un salón...

(draft)
El hombre viejo está en medio de un salón del segundo grado y el severo profesor le pregunta a viva y pública voz el resultado de 3x3 y el hombre responde, y dice algún número que no recuerda, y yerra en su respuesta. Los demás niños se ríen y le corrigen a gritos:
-¡Es nueve!¡Es nueve!
Y se ríen. No dejan de reír. El hombre se siente apenado y siente que va a llorar y se cobija en el cálido seno de su madre y sus lágrimas desaparecen, lentamente, y su padre aparece en la noche, cansado, y el hombre se alegra, y lo acompaña a cenar, en familia, y se contenta al oír el relato de su largo día de trabajo y se pregunta por qué hay secretarias que hablan tonterías de su familia, por qué hay gente mentirosa; y su madre luego le ofrece cena, como a su padre, pero su madre no es su madre, sino su hija menor, adulta ya, y su hija no deja de hablar ¿por qué no deja de hablar un momento?¿por qué lo interrumpe y no lo deja recibir la comida de su madre?¿por qué si no tiene hambre?¿Por qué la gente no entenderá que ni siquiera él mismo sabe qué cosas son reales y qué cosas son fantasías y recuerdos entremezclados?
-Yo no quiero tu comida.
miércoles, 24 de marzo de 2010
La señora de muchos años...
La señora excusa que ha olvidado cómo ensartar el hilo y le pide a la niña, por favor, le vuelva a enseñar, que ella sí aprenderá esta vez, y la niña, haciendo un gesto de cansancio con sus ojos dice, mientras enhebra la aguja:
-Esta es la última vez... No puedo enseñarte tantas veces... Soy una niña ocupada... Tengo muchas cosas que hacer...
Y su acto fue pausado, como el de una potencial maestra, y le pregunta a su madre si entendió cómo enhebrar la aguja.
La madre se sonríe, asiente, agradece y comienza a coser sin confesar nunca que a su edad, a veces, resulta difícil poder distinguir el ojo de la aguja y es necesario utilizar los ojos de los más jóvenes...
miércoles, 1 de julio de 2009
Resueltamente había admitido...
Su último intento por colorearla de manera consciente fue mudarse de ciudad y de país pero concluyó que él sería siempre el mismo individuo sin importar los variados escenarios.
-Un hombre opaco, no permeable a la alegría del color, decía al elevar la copa solitaria.
A veces, para hacerse sonreír, recordaba la torpe imitación que hacía de otros personajes al momento de buscar amigos. Repetía chistes ampliamente difundidos, usaba indumentaria a la moda, se informaba sobre noticias banales e intrascendentes que no le importaban... Sin embargo, nada de esto funcionó.
Su condición natural era ser distante a los demás.
En algún momento pensó que podía ser simpático para algunas mujeres de fáciles sonrisas y bolsos pequeños que piruetean en sus muñecas en algún establecimiento ubicado estratégicamente en la ciudad. Sus intentos de amistar fueron largos y requirieron muchas noches, y si bien podía recordar nombres y anécdotas, él se sabía no contado ni querido por ellas.
En una época creyó que la búsqueda del conocimiento revelado en sueños era la clave del destino.
Se empeñó en encontrarlo. Le era difícil vivir sin sentir que estaba orientado en la vida.
Se dedicó a interpretar cada uno de sus sueños. Al largo tiempo resolvió afirmar que 'hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios' que no le cedió el don de la interpretación.
Concluyó que todo hombre estaba en este plano para participar en un espectáculo divino cuyo guión le es ajeno a todos, excepto solo a Uno; pero estaba molesto con Este porque no le había hecho saber su papel en este teatro, y eso lo desesperaba.
Tenía desesperación por no saber qué tenía que hacer con su vida.
Con una copa en la mano, leía aquellos versos del poeta
¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...
y los sentía suyos.
La idea del suicidio se hizo esperar no sin antes haber dejado de trabajar y haber llevado al límite su morosidad en su residencia.
Investigó y compró la cantidad de veneno necesaria y procedió con lo planeado.
*
Ya en medio del colapso, en uno de los retorcijones últimos de su muerte, tuvo una revelación: él sería históricamente aquel triste personaje que sería puesto como mal ejemplo muchas veces por distintas causas (porque es más fácil recordar lo malo que lo bueno): sería un falso que vestía como los demás, un hombre que dejó a su familia, un supersticioso y astrólogo, un vago que no trabajaba, un alcohólico, un hombre que frecuentó mujerzuelas... y, al fin, alguien que se suicidó porque no tuvo el valor de afrontar sus problemas.
Pensó que su papel no era otro que el haber sido un hombre malo y este postrer conocimiento le regaló una sonrisa sincera y la tranquilidad buscada.
sábado, 20 de junio de 2009
Escritos para SMS
*
Había una vez un gusano que quería cruzar la calle, pero cuando iba por la mitad de ella, lo arrolló un vehículo.
*
Una vez hubo una pareja de jotas que se querían mucho, pero estaban tristes porque eran torcidas. Sus cuerpos eran curvados. Cuando ella quedó encinta, su hija resultó ser erguida y derecha: era una i esbelta.
*
Hubo un ciempiés que tenia un problema: ninguno de sus pies era de la misma talla y para sus padres era difícil costearle este detalle. Todo se solucionó en su madurez cuando todos sus piececillos alcanzaron el mismo tamaño, y él se sentía muy bien.
*
Final alternativo: el gusano que quería cruzar la calle, lo logró satisfactoriamente.
*
Al lobo le dijeron que en la punta de cierto risco altísimo la podía ver. Enamorado, ansioso y feliz esa noche (que de seguro ella estaría allí) subió para verla y declararle todo su amor. Pero su amor, la Luna, no estaba allí, sino más alto aún, más alto. Y el lobo lloró en el risco, mirándola lejos, cada noche. A veces incluso se oyen sus aullidos.
*
Esta es la historia de una mariposa multicolor que daba vueltas feliz sobre un jardín y las abejas la confundían con una flor que volaba. Esta mariposa estaba alegre. Uno de los motivos de su felicidad era que se había salvado de ser arrollada por un vehículo cuando era gusano aún, gracias a un final alternativo.
sábado, 11 de octubre de 2008
Llegaseis vosotros...
Llegaseis vosotros, padres, dadores de mi vida, maestros de mí, de vuestros diarios paseos vespertinos, de la tarde de vuestra vida, cargados de grandes bolsas misteriosas, sonriendo, buscándonos con los ojos, verificando que no nos sucedió nada en vuestra breve ausencia, padres, que os deis cuenta que estamos bien, que tenemos salud por vuestra permanente supervisión.
Llegaseis comentando, entre risas, el nuevo peinado de la cajera del supermercado de los árabes, mientras nosotros nos colgamos de vuestras piernas y os preguntamos:
-¡¿Qué nos habéis traído?!
impetuosos, entre casi gritos, y nos respondieseis, como siempre, que no hay dinero en este mes.
Llegaseis y preguntaseis por Enrique, que en nuestros recuerdos siempre está dibujando vialidades imposibles en el suelo del hogar, con la blanca tiza sustraída de la escuela, absorto de vuestro diario paseo y de la palpable realidad, y nosotros respondiésemos que está bien, jugando.
Llegaseis y acomodaseis en la nevera todas las cosas que hubisteis comprado ("la gelatina amarilla no nos gusta") y nos sorprendieseis, de pronto, descubriendo del fondo de la última bolsa, un discreto y reluciente juguete para cada uno de nosotros.
-¡Enrique, ven, un regalo!
Llegaseis, padres, padres queridos, llegaseis y todo se mantuviese así.
viernes, 10 de octubre de 2008
25. FUERZAS DEL AMOR
Quijote (II, XLVI)
Suelen las fuerzas del amor
hacer raros maleficios
sobre inocentes personas
hasta dejarlas sin juicio.
Sucedió que eran felices
haciendo ellos sus oficios
cuando una saeta los puyó,
saeta enviada por Cupido.
Jorge entonces con quince años.
Alejandra ya cumplidos
tenía los diecisiete.
Ambos estaban tranquilos.
Jorge metido en su vida
sin fijarse en sus vecinos;
no se fijó que se hallaba
lo que nunca pensó niño.
Alejandra por su parte
a un amante siempre quiso;
al llegar a su nuevo hogar
salió para hacer amigos.
Estaba rondando Jorge
y a tropezarse se vino
y siendo amigo del suelo
se despertó todo bizco,
en brazos de una doncella
que él jamás había visto.
A ella le atrajo el muchacho
por parecerle muy lindo.
Él se sintió en el cielo
en ese momento mismo:
fingió sentirse mucho peor,
decía "irse a un abismo".
Los dos a sus casas fueron
pensando en lo sucedido.
Causóle risa a Alejandra
y no poca al Jorge dicho.
El amor tejió en ellos
unos pensamientos lindos,
los tejió con mucha gracia
y amarró con fuertes hilos.
Nada ni nadie ya podrá
desatar lo que está unido,
tan irreprochable el amor
que hay que hacerse de él amigo.
Jorge amante de las letras
ahora olvidaba sus libros,
coqueta Alejandra anduvo
por Jorge perdió el juicio.
lunes, 8 de septiembre de 2008
esta es la historia de los astros...
a Lisbeth Mora
Lex III: Actioni contrariam semper et æqualem esse reactionem: sive corporum duorum actiones in se mutuo semper esse æquales et in partes contrarias dirigi
Newton.
esta es la historia de los astros
el astro minúsculo
-aquel no mayor a cuantos kilómetros o tantos kilómetros cuadrados-
orbita a otro astro, mayor,
con la timidez y admiración que siente el joven estudiante
-el de los primeros años,
el que aún oculta sus ignotos tesoros-
por la encendida estudiante, morena, rubia a veces, del año último, que ya no piensa en sí misma
cree que decide
dar largos e irregulares ciclos incomprensibles
para no ser visto o para no quedar expuesto ante otro que parece regir
y cree, algunas veces cree,
que sus recorridos evitan que su superficie sea iluminada por la luz del mayor
-por una luz que es para él-
pero el astro que cree que rige
no ignora los periplos pululantes, necesarios y audaces, que hace el pequeño
-porque en su duración ha visto más audacia en los pequeños-
y no hace nada
talvez sospecha
que la inconstancia no sirve de nada
o se engaña y se dice que no le interesa derramar su luz ígnea sobre un astrito opaco
o solo disimula sus ganas de fundición
de consumirse y ser consumido
pero la dimensión de los astros es banal
todos son necesarios en esta rueda antigua
y aunque solo se ven los recorridos absurdos que, ilusoriamente, alejan los cuerpos,
siempre se atraen
y se repelen
el uno al otro
esta es la historia de nuestras vidas
lunes, 18 de agosto de 2008
como el definido color...
(versión 0.1)
como el definido color
que no se amalgama en el cuadro,
-objeto y visión última del artista-
como el fruto que, sorprendido por la ventisca azarosa, lluvia prematura, alto calor aparecido,
termina incompleto
desarrollo equivocado
como el alumno indiferente que es confundido y diluido en la memoria de sus maestros
olvidado entre los que suponía amigos
-aquel que nadie logra atinar su nombre-
ideas desechadas
poema olvidado
como el detenido forastero que estudia ante un cruce ramificado en caminos
el camino a escoger
como recordar lo infeliz del extravío
recordar las luces pequeñas
grandes oscuridades punteadas
como consumirse
como
elevarse al cielo en un espiral de humo y desvanecerse, libre, de una vez por todas
miércoles, 23 de julio de 2008
Diario personal: pag. 137
igual a las demás, pero que es ella.
JL Borges.
Ayer fui a mi trabajo desde temprano hasta unos minutos antes de las 12 que tuve hambre y quise ir a comer a mi hogar. En eso, Arturo* me llamó pidiendo vernos para comer junto con Antonella. Yo, como no soy difícil, accedí.
Comimos en algún lugar y hablamos de tonterías amorosas: que si a Arturo se lo han vacilado, y que si Antonella no tiene futuro con ese tipo que ha conocido. La verdad no me importaba mucho. Yo estaba pensando, o no había dejado de pensar, en Lúthien y la noche de ése día.
Luego de comer, Antonella se fue y Arturo me acompañó a buscar dinero. Luego él también se fue y debo registrar en estas páginas que me contó alguna historia idílica que yo, ido, no le escuché.
Me fui al hogar y dormí un rato inconscientemente; inconscientemente porque no estaba en mis planes dormir. Valga decir que estaba lloviendo y estaba haciendo frío. Yo, me medio-arreglé; vi alguna especie de telenovela que transmiten y, justo antes de las 4, me fui hacia la facultad. Justo antes de las 4 porque tengo clases a las 4.
Algunas tonterías que no son dignas de escritura sucedieron hasta que comenzó la clase. Antes de comenzar la clase vi a Lúthien; discreto, me pareció notar que estaba más estilizada; discreto, me pareció notar que se había alisado más la cabellera; triste, noté que portaba una exquisita combinación: una cosa negra corta en la parte de arriba del cuerpo, y sobre esta, un suéter pequeño: ninguno de las dos prendas cubría totalmente el torso pues dejaba ver algo de la piel de su pancita; el pantalón era blanco -quizás debía tener menos arrugas- y el calzado era elevado pero permitía ver todo el pie.
Estaba, para los tristes ojos del enamorado, más hermosa; o talvez no era sino una mujer más, medianamente arreglada, o ni eso...
(*) Algunos nombres, locaciones y adjetivos han sido cambiados para resguardar personales integridades.
jueves, 17 de julio de 2008
Decidle al súbdito que haga su entrada...
A Lisbeth Mora...
--Decidle al súbdito que haga su entrada...
--Su Alteza, le confío
un imperioso deseo que me acecha:
El aburrimiento, junto al hastío,
tienen montada, en mí, notable fiesta, y
por tanto, solicito:
saber si no estará Ud. requiriendo
a un constante individuo
para hacer diligencias
en otros pueblos, lejos de este sitio,
o alguien que quiera escudriñar la fuente
de inspiración de los poetas místicos,
o que haga malabares con pinitos
en medio de la calle y
que sea admirado por grandes y chicos
quiero saber si Ud. no necesita
un súbdito más íntimo
alguien que le convoque la alegría
cuando esta se haya ido
o que se entretenga haciendo monadas
para creer que está vivo
¿no querrá, en fin, mi Reina y Soberana
la pueril distracción de mis servicios?
miércoles, 18 de junio de 2008
29 de diciembre
El 29 de diciembre -con 29 años- era el día en que Patricia cumplía, con precisión, un día de saber que en pocos meses se convertiría en madre primeriza.
Todavía no lo asimiliaba y en su despertar había un patente deseo de creer que el día anterior no había sucedido.
Pese a lo que pudiera ella pensar o desear, era un día más.
Eligió su combinada indumentaria y luego de embellecerse, partió, como siempre lo hacía, rumbo al trabajo.
Rumbo al trabajo que siempre soñó.
A las puertas del mismo, recibió una inesperada llamada (casi no recibía llamadas, y recibía, aún menos, desde que, unilateralmente, terminó su relación con Andrés):
-Haz lo que te digan..., dijo con débil voz su padre, del otro lado.
Recién finalizada la llamada, dos hombres la abordaron y, amablemente, la condujeron hacia un vehículo.
Le dijeron que su padre estaba secuestrado y que lo fulminarían si ella, además de proveerles de alguna suma de dinero, no hacía lo que le pedían.
Habiendo llegado a su apartado y solitario apartamento, de nuevo, temió lo peor. Por ella.
Para su curiosidad, sus secuestradores sabían exactamente dónde y qué buscar.
Patricia solía pensar que guardar dinero en su hogar era particularmente más seguro. Y ese día comprobaba que, talvez, era ciertamente inseguro.
Luego se alejaron sin lastimarla, atada a una reja interna de su apartamento.
Reverso
El Sr. Alberto disfrutó su viudo café con menos arte esa mañana.
El Sr. Alberto tenía cerca de 15 años de estar jubilado y su pensión era bastante generosa.
Para mitigar el ocio y el solo aburrimiento, hacía cerca de 13 años se había dedicado a cultivar su pasatiempo predilecto: la carpintería.
(Todo comenzó con realizar un mueble más complicado que una mesa -que ya tenía varias en su haber- y terminó por comprar un modesto local en el centro de la ciudad y contratar a un par de ayudantes: además de hacer lo que en verdad le gustaba, recibía algún dinero por ello).
Al salir de su casa esa mañana, dos caballeros (utilicemos este sustantivo), lo orillaron:
-Necesitamos que nos acompañes al banco.
Le explicaron con serena voz que les urgía una cantidad precisa de dinero.
Naturalmente, el Sr. Alberto se negó.
-Hemos secuestrado a tu hija, añadieron estratégicamente.
El rostro se le demudó.
Pidió prueba de ello.
Ellos hicieron una llamada.
-Solo dile a tu hija que haga lo que le decimos, ordenó con seguridad uno de los hombres al Sr. Alberto.
Él, tembloroso, ya sin dudas de la veracidad de sus acompañantes, balbuceó por teléfono:
-Haz lo que te digan...
Luego de esto, lo acompañaron al banco -era notablemente curioso que ya supiesen cuál era el banco preferido- y allí, en poquísimo tiempo, hizo el retiro de dinero.
Fuera del banco, les entregó el dinero a los caballeros, y estos lo dejaron, sin mayores explicaciones.
Canto
El Sr. Alberto se dirigió de inmediato al apartamento de su hija.
Tuvo que reconocer el sitio al que solo había ido 2 veces en 6 años.
La puerta estaba abierta y por esa razón no tuvo problemas al entrar; dentro, tuvo que reconocer también a su hija, atada a una reja.
Uno de los dos -o los dos- preguntó, al mirar al otro:
-¿Cómo estás?
Olvidaron discutir en profundidad la forma en que fueron robados y se dedicaron a conocer un poco de sus vidas.
jueves, 12 de junio de 2008
-Ese hombre es un vagabundo...
-Ese hombre es un vagabundo...
La madre, al ver tan lamentable cuadro -la patente juventud, la difusa frontera entre la basura desechada y el hombre, los fraternos roedores...- mintió al pequeño.
Dijo:
-No. No es un vagabundo: es un hombre que actúa. Está jugando a que es un vagabundo.
-¿Sí? -replicó el pequeño, sorprendido- ¡Se parece tanto al vagabundo que mi padre ayer me mostró!
jueves, 5 de junio de 2008
Del regreso
¡Qué grato es, cuando se hace un regreso,
saberse parte de un sitio querido!
¡Grato esperar el abrazo, el beso,
el gesto... saberse recibido!
¡Qué grato es emerger de ese turbio y espeso
mar, donde, tristes, nos hemos caído;
y poder vislumbrar, con embeleso,
la dicha que nos hemos prometido!
¡Qué bonito el espíritu reacciona
cuando escucha un genuino:
¿Cómo estás?
al final de un regreso que emociona!
¡Y qué bonito se siente, aún más,
que en tu nueva partida, una persona,
sonriente,
añada:
Y tú: ¿me llamarás?
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Nota 1: Para utilizar indentación en este tipo de textos he utilizado ésta página.
Nota 2: Debe perdonar el lector exigente la falta redondez en algunos endecasílabos. Con el tiempo será el texto depurado.




